¿Qué es la tarifa neta para agencias?
La tarifa neta es el precio que un alojamiento cobra a una agencia o turoperador, sin comisión incluida. La agencia añade su margen y vende al cliente final.
También: precio neto · tarifa para agencias · tarifa turoperador
Es el precio de la relación entre empresas, lo que en el sector se llama B2B. El alojamiento vende al intermediario en lugar de al viajero. El intermediario decide a cuánto revende, dentro de lo que se haya pactado, y su beneficio es la diferencia entre lo que cobra al viajero y el neto que paga al alojamiento.
Un ejemplo ilustrativo: un bungalow tiene un precio de venta al público de 100 euros por noche. El camping pacta con una agencia una tarifa neta de 80 euros. La agencia lo vende a 100 y se queda 20. El camping factura 80 euros a la agencia. El viajero no recibe factura del camping por la estancia, porque su contrato es con la agencia.
La alternativa es la tarifa comisionable. En ese modelo el precio de referencia es el de venta al público, y la agencia cobra después una comisión sobre él. El resultado económico puede ser parecido, pero el circuito cambia: quién cobra al viajero, quién factura a quién y por qué importe. Los grandes portales de reservas online suelen trabajar con comisión. Las agencias y turoperadores tradicionales, con neto.
La tarifa neta se recoge en un contrato, que suele firmarse por temporada. El contrato fija el precio neto por tipo de alojamiento y por periodo, las condiciones de cancelación y la forma de pago. A veces incluye un cupo: un número de unidades que el alojamiento reserva para esa agencia. El cupo va acompañado de una fecha de liberación, o release, a partir de la cual las unidades no vendidas vuelven a la venta general.
Es habitual trabajar a crédito. La agencia envía reservas durante el mes, el alojamiento las acumula y al final del periodo emite una liquidación con todas ellas. La agencia paga contra esa liquidación en el plazo pactado. Algunos contratos exigen en cambio el pago antes de la llegada del cliente.
El viajero suele presentarse con un bono o voucher de la agencia, que acredita que su estancia está pagada. Recepción solo le cobra los extras que no estén incluidos, como la tasa turística si el contrato no la cubre.
Conviene distinguir la tarifa neta de un descuento. Un descuento se aplica al cliente final. El neto es un precio para un revendedor. Y es distinta de una tarifa de empresa, que es un precio pactado para los empleados de una compañía que se alojan por trabajo.
Los errores habituales son cuatro. No fijar en el contrato un precio mínimo de reventa, con lo que la agencia puede vender por debajo del precio de la web del alojamiento. Conceder cupos sin fecha de liberación, que dejan unidades bloqueadas hasta el último día. Mezclar las reservas de agencia con las directas en la misma serie de cobros, de modo que nadie sabe cuánto debe cada agencia. Y no reclamar las liquidaciones vencidas.
Para llevarlo bien hace falta que el programa de gestión aplique el neto a las reservas de cada agencia, lleve su saldo pendiente y genere la liquidación del periodo. Así la factura se emite a la agencia y no al huésped.
Pernocta tiene una función B2B para agencias y turoperadores con tarifa neta y crédito, que acumula las ventas y genera el documento de liquidación.

